Homilía del martes 19 de diciembre de 2017, III ADVIENTO

En esta tercera semana de Adviento demos un paso más en nuestra conversión. Pasemos de lo exterior a lo interior, de lo superficial a lo profundo, de lo material a lo espiritual. Purifiquemos nuestro diálogo con el Señor. Escuchemos más al Señor, vaciemos nuestro corazón de dudas, palabrería que bloquea nuestro encuentro con Él, condiciones que le queramos poner a nuestra respuesta. Eso estorba. Allanemos el camino para encontrarnos con el Señor.

Lecturas del 13 de Septiebre del 2016 (Martes de la Semana 24)

Estos que van vestidos de blancas vestiduras, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Todos estos que ciñen llameantes laureles han venido del fondo de la tribulación. Todos estos lavaron sus vestidos de boda en los ríos de sangre del Cordero de Dios. Estos que van vestidos de blancas vestiduras, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Son las gentes con hambre que jamás tendrán hambre, los sedientos que nunca sentirán ya la sed. Los abreva el Cordero con el agua de vida; los asume en su muerte; resucitan con él. Estos que van vestidos de blancas vestiduras, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Han venido del llanto para ser consolados; han salido del fuego y han buscado el frescor. El Señor les enjuga con sus manos las lágrimas, con sus manos les guarda contra el fuego del sol. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Por los siglos. Amén

Lecturas del 6 de Septiembre del 2016 (Martes de la Semana 23)

Hoy que sé que mi vida es un desierto, en el que nunca nacerá una flor, vengo a pedirte, Cristo jardinero, por el desierto de mi corazón. Para que nunca la amargura sea en mi vida más fuerte que el amor, pon, Señor, una fuente de alegría en el desierto de mi corazón. Para que nunca ahoguen los fracasos mis ansias de seguir siempre tu voz, pon, Señor, una fuente de esperanza en el desierto de mi corazón. Para nunca busque recompensa al dar mi mano o al pedir perdón, pon, Señor, una fuente de amor puro en el desierto de mi corazón. Para que no me busque a mí cuando te busco y no sea egoísta mi oración, pon tu cuerpo, Señor, y tu palabra en el desierto de mi corazón. Amén

Lecturas del 12 de Julio del 2016 (Martes de la Semana 15)

Dame, Señor, la firme voluntad, compañera y sostén de la virtud; la que sabe en el golfo hallar quietud y, en medio de las sombras, claridad; la que trueca en tesón la veleidad, y el ocio en perennal solicitud, y las ásperas fiebres en salud, y los torpes engaños en verdad. Y así conseguirá mi corazón que los favores que a tu amor debí le ofrezcan algún fruto en galardón… Y aún tú, Señor, conseguirás así que no llegue a romper mi confusión la imagen tuya que pusiste en mí.

Lecturas del 7-7-16 (Jueves de la Semana 14)

Ver a Dios en la criatura, ver a Dios hecho mortal y ver en humano portal la celestial hermosura. ¡Gran merced y gran ventura a quien verlo mereció! ¡Quién lo viera y fuera yo! Ver llorar a la alegría, ver tan pobre a la riqueza, ver tan baja a la grandeza y ver que Dios lo quería. ¡Gran merced fue en aquel día la que el hombre recibió! ¡Quién lo viera y fuera yo! Poner paz en tanta guerra, calor donde hay tanto frío, ser de todos lo que es mío, plantar un cielo en la tierra. ¡Qué misión de escalofrío la que Dios nos confió! ¡Quién lo hiciera y fuera yo. Amén

Lecturas del 30 de Junio del 2016 (Jueves de la Semana 13)

Señor Jesús, el hombre en este suelo cantar quiere tu amor, y, junto con los ángeles del cielo, te ofrece su loor. Este Jesús en brazos de María es nuestra redención; cielos y tierra con su abrazo unía de paz y de perdón. Tú eres el Rey de paz, de tí recibe su luz el porvenir; Ángel del gran Consejo, por ti vive cuánto llega a existir. A ti, Señor, y al Padre la alabanza, y de ambos al Amor. Contigo al mundo llega la esperanza; a tí gloria y honor. Amén

Confiar en la Palabra de Dios para experimentar su eficacia en la vida: Papa Francisco

«No tienen vino» ¿Cómo es posible celebrar la boda y hacer fiesta si falta el vino? El agua es necesaria para vivir, pero el vino expresa la abundancia del banquete y la alegría de la fiesta. Es una fiesta de bodas en la cual falta el vino; los nuevos esposos pasan vergüenza, sienten vergüenza y se avergüenzan de esto. …imaginen terminar una fiesta de bodas bebiendo te; sería una vergüenza. El vino es necesario para la fiesta.
«Hagan todo lo que él les diga». Servir al Señor significa escuchar y poner e práctica su Palabra. Es la recomendación simple pero esencial de la Madre de Jesús y es el programa de vida del cristiano. Para cada uno de nosotros, sacar de las tinajas equivale a confiar en la Palabra de Dios para experimentar su eficacia en la vida.

Lecturas del 13 de Abril del 2016 (Miércoles de la Tercera Semana de Pascua)

Señor, el día empieza. Como siempre, postrados a tus pies, la luz del día queremos esperar. Eres la fuerza que tenemos los débiles, nosotros. Padre nuestro, que en los cielos estás, haz a los hombres iguales: que ninguno se avergüence de los demás; que todos al que gime den consuelo; que todos, al que sufre del hambre la tortura, le regalen en rica mesa de manteles blancos con blanco pan y generoso vino; que no luchen jamás; que nunca emerjan, entre las áureas mieses de la historia, sangrientas amapolas, las batallas. Luz, Señor, que ilumine las campiñas y las ciudades; que a los hombres todos, en sus destellos mágicos, envuelva luz inmortal; Señor, luz de los cielos, fuente de amor y causa de la vida. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén

Lecturas del 30 de Marzo del 2016 (Miércoles de la Octava de Pascua)

Quédate con nosotros, la tarde está cayendo. ¿Cómo te encontraremos al declinar el día, si tu camino no es nuestro camino? Detente con nosotros; la mesa está servida, caliente el pan y envejecido el vino. ¿Cómo sabremos que eres un hombre entre los hombres, si no compartes nuestra mesa humilde? Repártenos tu cuerpo, y el gozo irá alejando la oscuridad que pesa sobre el hombre. Vimos romper el día sobre tu hermoso rostro, y al sol abrirse paso por tu frente. Que el viento de la noche no apague el fuego vivo que nos dejó tu paso en la mañana. Arroja en nuestras manos, tendidas en tu busca, las ascuas encendidas del Espíritu; y limpia, en lo más hondo del corazón del hombre, tu imagen empañada por la culpa. Amén.