Homilía del lunes 29 enero 2018, IV ORDINARIO

El sufrimiento, enfrentado con fe, aún el que nos causa vergüenza, lleva a mirar de manera distinta la vida, encontrar la paz. El rey David camina con los signos de la vergüenza: los pies descalzos y la cabeza gacha y cubierta. Confiado en el Señor, David acepta los insultos y pide misericordia: “Déjenlo que me maldiga, pues se lo ha ordenado el Señor. Tal vez el Señor se apiade de mi aflicción y las maldiciones de hoy me las convierta en bendiciones”. Seguramente, a lo largo de nuestra vida, hemos sufrido por diversas situaciones, algunas veces por nuestras propias faltas. En vez de reaccionar con enojo hoy tenemos esa alternativa, pedir misericordia, confiarnos en el amor del Padre.

Lecturas del 6 de Diciembre del 2017 (Miércoles de Primera Semana de Adviento)

Son muchos los pasajes del evangelio en los que Jesús se muestra conmovido por el dolor o las necesidades humanas y obra milagros para remediarlos. Resucita al hijo único de la viuda de Naim, que daba sentido a su vida y podía ayudarla en su vejez, perdona a la mujer pecadora. Esto nos enseña a nosotros, que la verdadera compasión no se contenta con lamentar el mal; la verdadera compasión, lleva a tratar de remediar el mal, si está a nuestra mano. Sólo si no está en nuestras manos poder remediarlo entonces, nos quedamos simplemente compartiendo la aflicción y el dolor del otro. Jesús pone toda su omnipotencia al servicio de su compasión y realiza el milagro de la multiplicación de los panes y los peces.

Lecturas del Jueves 5 de enero del 2017 (Ferias de Navidad)

Nosotros muchas veces, no encontramos a Dios, porque lo desconocemos, desconocemos las Sagradas Escrituras, que nos hablan de él. Pero también desconocemos a Dios porque no intentamos entrar en contacto con él. Por eso Felipe nos dice a nosotros hoy, como le dijo a Natanael hace casi 2000 años, Ven y lo verás. Esa decisión de ir, es responsabilidad nuestra.

Lecturas del 13 de Septiebre del 2016 (Martes de la Semana 24)

Estos que van vestidos de blancas vestiduras, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Todos estos que ciñen llameantes laureles han venido del fondo de la tribulación. Todos estos lavaron sus vestidos de boda en los ríos de sangre del Cordero de Dios. Estos que van vestidos de blancas vestiduras, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Son las gentes con hambre que jamás tendrán hambre, los sedientos que nunca sentirán ya la sed. Los abreva el Cordero con el agua de vida; los asume en su muerte; resucitan con él. Estos que van vestidos de blancas vestiduras, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Han venido del llanto para ser consolados; han salido del fuego y han buscado el frescor. El Señor les enjuga con sus manos las lágrimas, con sus manos les guarda contra el fuego del sol. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Por los siglos. Amén