Lecturas del 17 de Junio del 2019 (Lunes de la Semana 11)

La actitud que nos propone hoy Jesús de no-violencia, de no hacer frente a los agravios, distan mucho de ser actitudes de debilidad. Por el contrario para poder cumplirlas, se necesita de una gran fuerza interior. ¡Debemos vencer en nosotros el espíritu de venganza¡ No se domina el mal cuando se le responde con la misma dureza. El mal recibido, queda siempre, en el fondo, exterior a nosotros… pero cuando lo hace uno mismo, al devolverlo, el mal gana una victoria suplementaria: entra en nosotros. Jesús abre otro camino a la humanidad: vencer el mal con el bien, responder al odio con el amor. Pidámosle hoy al Señor que alimentados con su Cuerpo y con su Sangre nos regala la osadía de devolver siempre bien por mal.

Catequesis del Papa Francisco del 24 de Abril del 2019

La ley del talión: lo que me hiciste, te lo devuelvo, Jesús la sustituye con la ley de amor: lo que Dios me ha hecho, ¡te lo devuelvo! Pensemos hoy, en esta hermosa semana de Pascua, si puedo perdonar. Y si no me siento capaz, tengo que pedirle al Señor que me dé la gracia de perdonar, porque saber perdonar es una gracia. Dios le da a cada cristiano la gracia de escribir una historia de bien en la vida de sus hermanos, especialmente de aquellos que han hecho algo desagradable e incorrecto. Con una palabra, un abrazo, una sonrisa, podemos transmitir a los demás lo más precioso que hemos recibido ¿Qué es lo más precioso que hemos recibido? El perdón, que debemos ser capaces de dar a los demás.

Lecturas del 7 de Abril del 2019 (Domingo de la Quinta Semana de Cuaresma)

La misericordia infinita de Dios nos mueve a tener siempre compasión por aquellos que están en el error, porque también nosotros necesitamos del perdón de Dios. Cada día, en todos los rincones del mundo, Jesús, a través de cada sacerdote, sigue diciendo “Yo te absuelvo de tus pecados”, vete y no peques más”. En la confesión se produce nuevamente ese encuentro entre el pecador arrepentido y Jesús que perdona. En este tiempo de Cuaresma, que es tiempo propicio para la reconciliación, pidamos a María que nos ayude a poner en práctica las enseñanzas de este Evangelio: Que condenemos al pecado pero nunca al pecador, y que, como la mujer adúltera, tomemos la decisión firme de acudir en estos días de preparación para la Pascua, a recibir el perdón del Señor mediante el sacramento de la Confesión.

Homilía del martes 26 marzo 2019, III CUARESMA

Una sociedad con mentalidad y actitud individualista, consumista, egoísta, nos lleva a convertirnos en esclavizadores y esclavos, vendiendo el perdón por el sometimiento del otro. Esto es lo que llora Daniel en su oración. Necesitamos experimentar ese dolor de nuestra culpas, avergonzarnos, y volver confiados a Dios: “Ahora te seguiremos de todo corazón; te respetamos y queremos encontrarte; no nos dejes defraudados”. Necesitamos, entonces, llevar nuestra actitud penitencial a nuestros ambientes, a la familia, proyectarlo en la sociedad. No puede haber reconciliación sin la conciencia clara de pecado, sin avergonzarnos de él, sin pedir y dar perdón.

Homilía del lunes 12 noviembre de 2018, XXXII ORDINARIO

Sí existe el pecado, el mal. Es algo que especialmente en la adolescencia nos causaba enojo. ‘¿Por qué si Dios existe deja que haya tanto mal’?, decíamos. Y con los años estamos de acuerdo con Jesús, es inevitable el pecado. ¡Pero también es posible superarlo! Y no sólo eso, sino perdonar a quien nos ofende. Si Jesús nos dice: “Si tu hermano… te ofende siete veces al día, y siete veces viene a ti para decirte que se arrepiente, perdónalo”. Imitar a Jesús no se refiere sólo a situaciones agradables. Se refiere también a este modo de dar la vida. Y para esto hace falta la fe, la virtud, la fuerza que tenemos para construir la vida haciendo el bien y perdonando.

Lecturas del 16 de Agosto del 2018 (Jueves de la Semana 19)

Muchas veces se oye decir por ahí, “yo perdono, pero no olvido”. Y ese no es un perdón sincero, de corazón. Si nos seguimos acordando de un agravio que nos han hecho. Si le seguimos dando vueltas a un asunto, una vez que ya pasó, no estamos perdonando de verdad. La misericordia de Dios surge del amor que nos tiene. Y para perdonar, nosotros sólo tenemos que ejercitar el amor. El amor es la fuerza mas poderosa del hombre. Dice San Pedro en la primera carta: El amor es el perdón total, porque el amor cubre una multitud de pecados. Vamos a pedir hoy a María que nos ayude a no guardar rencor contra nadie, a perdonar siempre y de corazón, para poder recibir así la infinita misericordia de Dios.

El Papa Francisco nos habla del “Padrenuestro” en su audiencia general

Cuántas veces hay gente que dice «Padre Nuestro», pero no sabe qué dice. Porque sí, es el Padre, ¿pero tú sientes que cuando dices «Padre» Él es el Padre, tu Padre, el Padre de la humanidad, el Padre de Jesucristo? ¿Tú tienes una relación con ese Padre? Cuando rezamos el «Padre Nuestro», nos conectamos con el Padre que nos ama, pero es el Espíritu quien nos da ese vínculo, ese sentimiento de ser hijos de Dios. mploramos también el «perdón de nuestras ofensas» y para ser dignos de recibir el perdón de Dios nos comprometemos a perdonar a quien nos ha ofendido. Y esto no es fácil. Perdonar a las personas que nos han ofendido no es fácil; es una gracia que debemos pedir: «Señor, enséñame a perdonar como tú me has perdonado». Es una gracia. Con nuestras fuerzas nosotros no podemos: es una gracia del Espíritu Santo perdonar.

Lecturas del 17 de Agosto del 2017 (Jueves de la Semana 19)

En el evangelio Jesús nos dice la parábola del siervo a quien le perdona su señor una gran deuda pero mete a la cárcel a quién le debe a él mucho menos. En esta parábola Jesús nos muestra el contraste entre la generosidad de Dios que nos perdona deudas exorbitantes y la mezquindad del hombre que no es capaz de disimular las cosas de los demás que puedan incomodarle. Claramente el evangelio nos dice que Dios no perdonará nuestras graves y numerosas ofensas hacia El, si nosotros no perdonamos a nuestros hermanos. La dureza de corazón para con nuestro prójimo hará que el Corazón de Dios se cierre para nosotros. Vamos a pedir hoy a María que nos ayude a no guardar rencor contra nadie, a perdonar siempre y de corazón, para poder recibir así la infinita misericordia de Dios.

“Pero, Señor, yo soy un trapo” – “Pero, mira adelante y te hago un corazón nuevo”

Jesús abre los brazos a los pecadores. Cuanta gente perdura también hoy en una vida equivocada porque no encuentra a nadie disponible a mirarlo o verlo de modo diverso, con los ojos, mejor dicho, con el corazón de Dios, es decir, mirarlos con esperanza. Jesús en cambio, ve una posibilidad de resurrección incluso en quien ha acumulado tantas elecciones equivocadas. Jesús siempre está ahí, con el corazón abierto; donando esa misericordia que tiene en el corazón; perdona, abraza, entiende, se acerca… “Pero, Señor, yo soy un trapo” – “Pero, mira adelante y te hago un corazón nuevo”.