Lecturas del 25 de Mayo del 2018 (Viernes de la Séptima Semana)

Vamos a pedirle hoy al Señor, que conceda a los jóvenes que van a unirse en matrimonio, la convicción que ese matrimonio que van a constituir, es para toda la vida, que piensen en el paso que van a dar, que no tomen decisiones a la ligera. Que pidan siempre la ayuda del Señor para no equivocarse, y que sean conscientes que van a tener que luchar para conservar ese amor. Y vamos a pedirle hoy también por los esposos cristianos para que sepan ver a Dios en medio de ellos. Por el sacramento del matrimonio, el Señor está en medio de los esposos. A veces no lo reconocemos. Pidámosle al Señor que ayude a los esposos a resolver todos los conflictos que la convivencia trae y a mantener puro su amor.

Lecturas del 24 de Mayo del 2018 (Jueves de la Séptima Semana)

Jesús dijo a sus discípulos: «Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo. Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar. Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible… Con la condena que hace Jesús, nos está indicando que absolutamente todas las cosas deben estar ordenadas a su fin. Nuestras manos, nuestros pies, nuestros ojos…, todo lo que tenemos a nuestro alcance ha de usarse correctamente porque de los contrario hay una desarticulación en nuestra misma vida y una perversión del fin para el que han sido creadas las cosas.

Lecturas del 22 de Mayo del 2018 (Martes de la Séptima Semana)

¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden. O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones. …Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes. Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Que los pecadores purifiquen sus manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido. Reconozcan su miseria con dolor y con lágrimas. Que la alegría de ustedes se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza. Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

Lecturas del 21 de Mayo del 2018 (Lunes de la Séptima Semana)

El que se tenga por sabio y prudente, demuestre con su buena conducta que sus actos tienen la sencillez propia de la sabiduría. Pero si ustedes están dominados por la rivalidad y por el espíritu de discordia, no se vanagloríen ni falten a la verdad. Semejante sabiduría no desciende de lo alto sino que es terrena, sensual y demoníaca. Porque donde hay rivalidad y discordia, hay también desorden y toda clase de maldad. En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura; y además, pacífica, benévola y conciliadora; está llena de misericordia y dispuesta a hacer el bien; es imparcial y sincera. Un fruto de justicia se siembra pacíficamente para los que trabajan por la paz.

Lecturas del 18 de Mayo del 2018 (Viernes de la Séptima Semana de Pascua)

«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?» Es en el momento, en que Pedro está entristecido por el recuerdo de su pecado y se manifiesta humilde, cuando recibe la misión de apacentar la Iglesia, a los corderos y a las ovejas. Es en este momento cuando Pedro es constituido Pastor Universal, jefe de los que quedamos aguardando la segunda venida del Señor. Pedro aprovechó su pecado, porque no se desesperó, sino que creció en humildad y mereció recibir, siempre gratuitamente, una confirmación de su misión. Pedro, un pecador arrepentido, fue elegido por Jesús para ser el guía de su Iglesia. Hoy es el Papa, sucesor de Pedro, quien tiene la misión de guiar la Iglesia de Cristo, su rebaño.

Lecturas del 17 de Mayo del 2018 (Jueves de la Séptima Semana de Pascua)

El carácter universal es lo que hace que llamemos a la Iglesia: Católica. Desde hace siglos la Iglesia está extendida por todo el mundo, y los cristianos somos personas de todas las razas y todas las condiciones sociales. Pero la catolicidad de la Iglesia no depende de su extensión geográfica, aunque este sea un signo visible y una característica que nos ayude a creer en ella. La Iglesia ya era Católica en Pentecostés; nace Católica con el sacrificio de Jesús en la Cruz para la salvación de todos los hombres, y con la venida del Espíritu Santo.

Lecturas del 7 de Mayo del 2018 (Lunes de la Sexta Semana de Pascua)

El Señor les profetiza a sus discípulos que sufrirán persecuciones y contrariedades, para que cuando lleguen no se escandalicen ni se desalienten, sino que por el contrario, les sirvan como ocasión para demostrar su fe. Por eso, en este tiempo pascual, y próximos ya a la celebración de Pentecostés, vamos a pedir a la Tercera persona de la Santísima Trinidad que proteja siempre a su Iglesia y fortalezca a sus fieles para defenderla de sus enemigos.

Lecturas del 6 de Mayo del 2018 (Domingo de la Sexta Semana de Pascua)

Jesús no sólo nos presenta el modelo de amor que debemos tener sino también la medida: COMO YO LOS HE AMADO. Jesús nos amó hasta dar su vida. Los cristianos debemos amarnos hasta dar nuestra propia vida. Es la única manera de mostrar que somos discípulos y amigos de Jesús. Para el cristiano hay un único mandamiento que resume todos y los actualiza, es el amar a Dios. Y ese amor a Dios se pone de manifiesto a través del amor al prójimo. No hay otra manera de llegar a Dios ni de ser discípulos de Jesús. No existe manera de corresponder al amor de Dios si ese amor excluye el amor a los hombres. Es una ilusión creer que se ama a Dios, sin que ese amor este acompañado por un amor a los hombres.

Lecturas del 5 de Mayo del 2018 (Sábado de la Quinta Semana de Pascua)

Ya lo decía hace muchos siglos San Agustín: “En otros tiempos se incitaba a los cristianos a renegar de Cristo; ahora se enseña a los mismos a negar de Cristo. Entonces se impelía, ahora se enseña; entonces se usaba de la violencia, ahora de insidias; entonces se oía rugir al enemigo; ahora, presentándose con mansedumbre, difícilmente se lo advierte”. Ahora, la fe del Cristiano dicen que es oscurantismo. La castidad del cristiano, hombre o mujer, una anomalía. El perdón de los agravios y el amor a los enemigos, una debilidad. La oración, el amor de Dios, son actitudes ineficaces y desusadas. Se trata de una persecución, que si bien no es sangrienta, no por ello es menos malintencionada.

Lecturas del 4 de Mayo del 2018 (Viernes de la Quinta Semana de Pascua)

El Señor no nos dijo que se nos va a identificar por la cruz o la medalla que llevemos en el cuello, ni por las imágenes que tengamos en casa, ni por las peregrinaciones que hagamos a algún santuario, ni por nuestro certificado de bautismo, ni por pertenecer a un movimiento o un grupo, ni por los carismas espirituales, o el don de lenguas o el de curaciones. Todas esas cosas son buenas en sí, si se las usa bien, pero no son lo esencial de nuestra fe. Al cristiano no se lo distingue por alguna señal exterior. Sólo se lo distingue por el amor al prójimo, hasta lo último, a ejemplo de Jesús.

Lecturas del 3 de Mayo del 2018 (Jueves de la Quinta Semana de Pascua)

Ha habido un hombre, Jesús de Nazaret, un hombre de carne y hueso, muy real, un hombre que pisaba el suelo con sus dos pies. Un hombre que tenía amigos, relaciones humanas, un hombre que comía y bebía con su amigos, y este hombre, al mismo tiempo, estaba en “comunicación con Dios”; “se identificaba a Dios”, “no hacía sino uno con Dios”. Y era todo lo contrario de un loco. Un hombre equilibrado por excelencia. Un hombre humilde. Un hombre sin ambición ni orgullo; un hombre que se arrodilló delante de sus amigos para lavarles los pies. Vamos a pedir hoy al Señor que aumente nuestra fe. Que vivamos confiados en que Él es el Camino, la Verdad y la Vida, y que si nos decidimos a recorrer ese Camino en la tierra, alcanzaremos también nosotros la vida eterna.

Lecturas del 2 de Mayo del 2018 (Miércoles de la Quinta Semana de Pascua)

Muchas veces, no avanzamos en nuestra vida espiritual por la falta de unión con Cristo, sin él no podemos, solos, no podemos. A veces nos quejamos de nuestra esterilidad, de nuestra escasa capacidad de amar. Nuestras comunidades apenas pueden llamarse comunidades de Jesús, porque son pobres en el amor y escasas en frutos. ¿Dónde está la falla? La falla está en nuestra falta de unión a Jesús, la ausencia de su Espíritu. Confiamos demasiado en lo institucional, en las técnicas humanas y nos falta “la permanencia”, el seguimiento de Jesús. Sólo si vivimos las exigencias del Señor, creceremos como discípulos, y el Padre escuchará nuestra oración y el fruto abundará. Hoy vamos a pedirle a Dios, que unidos a Jesús demos fruto abundante.